Origen de las tradiciones alfabéticas en lenguas mesoamericanas

El uso del alfabeto romano para escribir en las lenguas mesoamericanas no se dio de la misma manera en todas las regiones. En un principio, fueron los curas y frailes que trabajaron con grupo de nobles conversos en el desarrollo de las ortografías de las principales lenguas, produciendo materiales didácticos (vocabularios y "artes", es decir gramáticas) y obras religiosas como doctrinas, confesionarios y sermonarios.

Posteriormente, en algunas regiones, las comunidades mismas se apropiaron de la escritura para sus propios fines mediante las figuras del 'escribano de comunidad' y/o fiscal. Sólo se desarrollaron exitosas tradiciones de apropiación en nahuatl, zapoteco, otomí, mixteco, matlatzinca (o pirinda), purhépecha (o tarasco), chocholteco (o chocho) y algunas de las lenguas mayenses. En menor medida se escribió también en chontal de Oaxaca y en chiapaneco, esta última hoy extinta.

El nahuatl ocupa una posición especial por fungir como lingua franca y/o lengua bisagra a lo largo de la época virreinal fuera de su principal área de habla. Por lo mismo, fue a través de nahuatl escrito que llegaron las letras a varias regiones mesoamericanas, como la Mixteca, alrededor de mediados del siglo XVI. En algunas, como la región mixe, donde no se desarrolló una tradición propia de escribir en mixe, el nahuatl quedó como la lengua escrita a lo largo de la época virreinal.

Los textos que sobreviven hasta hoy conforman una fuente de incalculable valor para entender el desarrollo, la dinámica y la agencia de las sociedades mesoamericanas durante la época virreinal. Las comunidades eran sumamente dinámicas y tenaces en buscar los espacios para la auto-reproducción cultural dentro de un complejo marco colonial que las obligaba a buscar un balance entre tradicionalismo, apropiación innovadora y resistencia cultural.

Los documentos también pueden ser considerados como fuentes lingüísticas que dan cuenta del desarrollo histórico de las lenguas mesoamericanas en los último cuatro siglos y medio, aportando de esta manera datos para el estudio del lexicón, la etimología y de la lingüística diacrónica en general.

Logo y Nombre de Satnu

Satnu es la antigua palabra mixteca para 'Baúl'. En origen, debió designar a las petacas mesoamericanas de palma y otros materiales donde se guardaban cosas de valor y cuya representación puede encontrarse en algunos códices. Posteriormente, la palabra designó a los baúles de tipo español donde se guardaba dinero, papeles y utensilios del culto. El logo está inspirado en el baúl de la comunidad representado en el Códice Sierra de Tejupan, Oaxaca.

Antecedentes de Satnu

Desde 2016, investigadores del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova de la FAHHO trabajan en un catálogo y en la digitalización de toda la documentación manuscrita en mixteco, zapoteco, chocho, chontal de Oaxaca, nahuatl de Oaxaca, purhépecha, matlatzinca, otomí y nahuatl de Michoacán. Por el momento no se incluyen nahuatl de otros estados y lenguas mayenses. Este trabajo tiene varios antecedentes.

LA HISTORIA DE LA FILOLOGÍA ZAPOTECA

Los estudios filológicos zapotecos se pueden trazar hasta fines del siglo XIX, cuando Manuel Martínez Gracida comenzó a trabajar con unos textos del Istmo de Tehuantepec y de la Sierra Zapoteca para su libro inédito Civilización Zapoteca. Nunca llegó a establecer un método sistemático y es, por tanto, muy difícil verificar cuáles de sus resultados son válidos y cuáles son dudosos. Ese es un problema generalizado en los estudios de la cultura zapoteca, particularmente cuando se incluyen traducciones de glosas o textos zapotecos, aunque los autores puedan hablar zapoteco (Reko 1945, Cruz 1983, Marcus y Flannery 2001). Una interpretación o traducción puede ser más o menos adecuada, pero si no se aplica una metodología sistemática, todas las traducciones válidas serán incidentales y, como tal, no necesariamente aceptables. Una importante contribución a la filología zapoteca ha sido el trabajo exhaustivo de Eduard Seler (1960) sobre el Lienzo de Guevea y sus glosas.

Comenzando con la publicación de Joseph y Bradley Whitecotton (1982), la aproximación a los textos zapotecos empezó a cambiar hacia las investigaciones filológicas basadas en la lingüística. Ese cambio hizo posible llegar a un mejor entendimiento de las glosas zapotecas que aparecen en los documentos pictográficos (Whitecotton 1990), aunque todavía había muchos problemas metodológicos. Fueron precisamente estos problemas los que se empezaron a resolver cuando en El Colegio de México, bajo la dirección de Thomas Smith Stark y con la colaboración de Ausencia López Cruz y Sergio Bogard Sierra, se forjó un inicio de análisis de la fuente más importante de la filología zapoteca: el Vocabvlario çapoteco de 1578, del fraile Juan de Córdoba. La versión computarizada del vocabulario (1993) producida por ese grupo es de una importancia fundamental para el análisis de los textos zapotecos y hoy día es la base de cualquier investigación y publicación en este campo. La publicación de una reproducción del Vocabvlario en Internet, así como su conversión en una base de datos donde se pueda buscar palabras en zapoteco y español (Oudijk y Miceli 2016), significan grandes pasos hacia adelante en el estudio de los textos zapotecos.

Aunque hay solamente unos pocos investigadores trabajando con los textos zapotecos coloniales, desde el inicio de este siglo ha habido una producción constante de publicaciones que tratan distintos temas: Thomas Smith Stark había estudiado a Juan de Córdoba como lingüista (1998), así como aspectos lingüísticos de su obra (2003, 2005, 2008), la religión zapoteca (2002) y la obra lingüística como instrumento político en la colonia (2010); David Tavárez (1999, 2006, 2008, 2010a,b) trabaja con los textos religiosos de la Sierra Zapoteca; Ron van Meer (2000) analiza los libros mánticos; Michel R. Oudijk (2000, 2002, 2007, 2008b, 2011, 2012, 2014) se ha ocupado de documentos pictográficos y textos históricos; Ángeles Romero Frizzi y Juana Vásquez Vásquez han publicado sobre los “Títulos Primordiales” (2011), tema al que Oudijk y Romero Frizzi (2003) también han colaborado. En muchos de estos estudios el análisis diacrónico tiene un lugar central, pero también hay otros cuyo objetivo es precisamente ese análisis (Broadwell 2015, Galant 2011, Lillehaugen 2006 y 2014, Opperstein 2004).

Una de las maneras en que los investigadores que trabajan con el zapoteco han podido avanzar ha sido y sigue siendo la colaboración. La cara más visible de este aspecto son los seminarios. Thomas Smith Stark siempre dirigió el Seminario del Zapoteco Colonial en la Ciudad de México, mientras Kevin Terraciano, Pamela Munro (ambos de la UCLA) y Lisa Sousa (Occidental College) dirigen Zapotexts en la ciudad de Los Ángeles. Asimismo, Brook Lillehaugen, Aaron Broadwell y Michel R. Oudijk forman un grupo de investigación alrededor de su proyecto Ticha, con reuniones virtuales y presenciales.

Es notable el uso de Internet por parte de los investigadores que trabajan con los textos zapotecos. Ya se ha mencionado la publicación del Vocabvlario çapoteco de fray Juan de Córdoba, bajo la dirección de Oudijk y Miceli (2016). El primero también ha publicado las transcripciones y análisis del corpus zapoteco de la Sierra Norte en su Wiki-Filología (2010). Finalmente, el proyecto Ticha consiste en la publicación, transcripción y análisis de los textos del Valle de Oaxaca y está bajo la dirección de Brook Lillehaugen, Aaron Broadwell, Michel R. Oudijk y Laurie Allen (2015).



Entre 1975 y 1977, el etnohistoriador-arqueólogo Ronald Spores (Vanderbilt University) y la historiadora María de los Ángeles Romero Frizzi (INAH) trabajaron en el Archivo del Juzgado de Teposcolula. Entre los miles de expedientes de la época virreinal conservados encontraron un importante número que contenían insertados textos en la lengua mixteca. De este trabajo resultó la publicación del “Índice del archivo del Juzgado de Teposcolula, Oaxaca: época colonial” (INAH, 1976).

En 1978, María de los Ángeles Romero Frizzi y Maarten Jansen visitaron varias comunidades en la Mixteca con el objetivo de identificar y registrar documentos virreinales para el estudio de la historia de la Mixteca. Durante este trabajo se tuvo especial cuidado de registrar los documentos virreinales en lenguas indígenas (mixteco y nahuatl). Por ejemplo, se registraron documentos en mixteco en Tilantongo y Tecomaxtlahuaca. “Información sobre el Acervo Documental de Archivos en la Mixteca, Oaxaca”. INAH, 1979.

Estos documentos fueron fotografiados por María de los Ángeles Romero Frizzi. Las fotografías fueron transferidas a microfilms que actualmente se conservan en el archivo del Centro INAH Oaxaca. “Índice del microfilm del Centro Regional de Oaxaca 1975”. INAH, 1978. En 1984 Romero Frizzi publicó el primer catálogo de documentos virreinales escritos en mixteco el cual contiene 112 entradas, incluyendo varios del Archivo General de la Nación. "Essays in Otomanguean Cultural History". VUPA 31. 1984. Esta documentación incluye: testamentos, inventarios, cartas personales, registros criminales (informes, testimonios, confesiones), transacciones de tierras (transferencias, ventas y acuerdos de arrendamiento), ventas de casas y negocios, inventarios y cuentas personales de negocios, cuentas tributarias de las comunidades, resultados de elecciones, registros de tributos, peticiones a las autoridades españolas, decretos oficiales, registros eclesiásticos (matrimonios y bautismos), títulos primordiales o “falsos títulos” y las actas de los cabildos locales (ayuntamientos) referentes a asuntos civiles internos.

Ya en 1980, Jansen tenía planeado publicar tres textos en mixteco de Chalcatongo en la serie VUPA. El volumen llamado “Three Mixtec Texts from Colonial Chalcatongo” fue anunciado como un hecho en ‘Current Issues in Anthropology, the Netherlands’ (Kloos & Claessen, eds.), p. 42 (1981) y en Huisi Tacu (1982), pero debido a una diferencia entre editor y autor sobre el contenido político de la introducción nunca salió la publicación.

En 1988, Kevin Terraciano (UCLA) inicia un estudio de los documentos en mixteco, inspirado en el trabajo de James Lockhart (1933-2014) con documentos en nahuatl. En 1994 salió su tesis de doctorado y en 2001 el libro, traducido al español en 2014.


Al mismo tiempo Jansen y Pérez Jiménez publicaron las primeras traducciones de los documentos:

  • 1989: “Historische documenten in de Mixteekse taal”. Wampum, 9, pp. 103-139 [1, 3, 8, 9]
  • 1994: La Gran Familia de los reyes mixtecos ..., pp. 113-142 [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8]
  • 2009: La Lengua Señorial de Ñuu Dzaui …, pp. 345-397 [9]
  • [1] El Título de Dzavui Yuchi (AGN, T 236-6, fecha falsa)
  • [2] Constancia 1579 Coixtlahuaca (AJT, fecha falsa)
  • [3] La Boda de Chalcatongo-Miltepec (AGN, T 637-1, 1622)
  • [4] Testamento Chalcatongo (AGN, T 637-1, 1636)
  • [5] Testamento Tonalá y Etla (AGN, T 657-2, 1643)
  • [6] Testamento S.P. y S.P. Tequixtepec (AGN, T 245-2, 1652)
  • [7] Testamento S. Francisco Nundaca (Tecomaxtlahuaca, 1667)
  • [8] Los agravios (Tecomaxtlahuaca, 1580’s)
  • [9] Libro de caja de Yolomécatl (AJT, 1704)
Terraciano y Sousa siguieron este camino con otras traducciones más:
  • 1991: traducción y análisis de una confesión de un asesinato. “Quachi Ñudzahui: Murder in the Mixteca”. UCLA Historical Journal, 11, pp. 93-113 [8]
  • 1992: “The ‘Original Conquest’ of Oaxaca: Mixtec and Nahua and History and Myth”, UCLA Historical Journal, núm. 12, pp. 29-90 [9].
  • 1998: “Crime and Culture in Colonial Mexico: The Case of the Mixtec Murder Note”, Ethnohistory, vol. 45, núm. 4, pp. 709-745 [8].
  • 1994: Nudzahui History: Mixtec Writing and Culture in Colonial Oaxaca [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9]
  • [1] Constancia 1579 Coixtlahuaca (AJT, fecha falsa)
  • [2] Carta de Diego de Guzmán a nobles de Teita (AGN, T 44-1, 1572)
  • [3] Testimonio asesinato fallido en Chalcatongo (AJT, 1581)
  • [4] Carta sobre robo de caballo, Coixtlahuaca (AJT, 1601)
  • [5] Inventario de la venta de un taller de herrero (AJT, 1618)
  • [6] La Boda de Chalcatongo-Miltepec (AGN, T 637-1, 1622)
  • [7] Testamento Teposcolula (AJT, 1672)
  • [8] Confesión de un asesinato (AJT, 1684)
  • [9] El Título de Dzavui Yuchi (AGN, T 236-6, fecha falsa)
Jansen y Pérez Jiménez también tradujeron obras religiosas:
  • Maarten Jansen, “El ‘Rosario’ de Taix y la literatura mixteca”, Acervos: Boletín de los Archivos y Bibliotecas de Oaxaca, 2 (abril-septiembre), 1998, pp. 24-32. [1]
  • Jansen y Pérez Jiménez. La Lengua Señorial de Ñuu Dzaui. Cultura literaria de los antiguos reinos y transformación colonial. [1, 2, 3]
  • [1] Milagros del Rosario de fray Jerónimo Taix, 1584
  • [2] Teatro litúrgico de fray Martín Jiménez, ¿copia de 1722?
  • [3] Doctrina cristiana en lengua mixteca de fray Benito Hernández, 1567/1568
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